Fin a Carabineros de Chile y a todas las policías del mundo. Existe un organismo “público” que nos vigila y nos somete de forma física en aras de un sistema basado en el imperio de la ley: la policía, la que tiene características comunes entre todos los países, por lo que la llamaremos policía mundial. La policía mundial es un organismo que no solo no nos protege, sino que nos vigila y está al servicio del sistema judicial, es decir, la institución a cargo de que las leyes se cumplan en la sociedad, con el resultado que cualquier cosa que esté fuera del marco de la ley, queda expuesto al abuso policial. Carabineros de Chile es un ejemplo claro de esto, su ideología es ser un perro salvaje de la ley, y bien digo perro, porque en lugar de usar la razón, usa su instinto animal sometido a un adiestramiento físico y moral. En primer lugar, la policía mundial existe con un fin claro: la moralización que posee la ley en la sociedad, es decir, se piensa que lo que está fuera de la ley está mal y, por lo tanto, que debe ser castigado. Pero, aquello que es legal conviene sólo a algunos. Quienes no tienen más opción que conformarse con acceder a una calidad de vida mediocre que la ley y la sociedad les asigna, deben soportar la condena de mantenerse en penumbras, lo cual resulta totalmente injusto. La policía pretende garantizar que esto sea así, reprimiendo cualquier intento de manifestación en contra de la ley y del Estado, pues la policía está al servicio del Derecho, que para el Estado es la única razón justa. De esta forma, el accionar de la policía no es más que ideología y adoctrinamiento, haciéndole pensar al individuo, que es miembro de la policía, que su accionar es justo y que proviene de una sola causa: “hacer justicia”. Así, se olvida de cómo viola los derechos humanos y se degrada a si mismo, ejerciendo su migaja de poder, tal como a un peón de ajedrez, validando que el fin justifica los medios. Carabineros de Chile son los guardianes de la ley y del Estado de Derecho en la nación llamada Chile. Fueron creados para reemplazar lo que eran antaño las policías municipales de cada territorio, en cada región. El dictador Carlos Ibáñez del Campo, fue el militar que unificó dichas policías regionales y creó Carabineros de Chile, no sólo para centralizar el poder policial, sino también para militarizar la institución (militarización que cada año evoluciona de forma más violenta y cruenta). En pocas palabras, este dictador, al crear este organismo “público”, no hizo más que entregarle la monopolización de la violencia al Estado para someter al laicado, a la parte más baja de la burocracia y de la burguesía, al pueblo. Todo, en razón de la causa divina de la ley, vigilando y castigando, carabineros mantiene a las personas subyugadas al Estado de Derecho, a través de una falsa promesa de protección. Esto se puede comprobar a través de la historia: al igual que el ejército de Chile, Carabineros ha sido de las instituciones más usureras, violentas e injustas de la historia de todo el siglo XX. Masacres, robos de sumas millonarias y violaciones de los derechos humanos, son algunas de las acciones cometidas por este organismo “publico” en favor de la justicia y la ley. Como anarquistas planteamos el fin de Carabineros de Chile y de todas las policías del mundo, debido a que su accionar no protege a las personas, sino que las vigila y abusa. Su falsa protección no va más allá de lo que la ley del poderoso les permite, por lo que no razonan, sino que siguen su instinto, manteniendo al policía en un adoctrinamiento degradante y corrupto. La abolición de Carabineros de Chile, en este caso, no sólo sería una causa de justicia para presos y presas político(a)s, sino que también significaría el término de una institución que busca adoctrinar a sus funcionarios presionándolos con violencia por una causa que está lejana a algún tipo de ética fraternal. Por otro lado, se quiere terminar con el absurdo argumento que plantea que la policía garantiza el control y disminución de la delincuencia, pues eso no es así. Inclusive, se podría llegar a plantear que la delincuencia es consecuencia de la ley que crea lo ilegal al mismo tiempo. Como anarquistas tenemos muy claro que la justicia es algo que tarda en llegar, en el mejor de los casos y que ni el Estado ni la policía nos garantizan su arribo, pues los tribunales tienen una mirada benevolente a los que cometen abusos en el ejercicio de sus funciones. Son meros excesos y no delitos. Porque ejercer el poder corrompe y someterse al poder degrada, pedimos el fin de Carabineros de Chile y de todas las policías del mundo. Que viva la anarquía: Amor, Solidaridad y Fraternidad. Libertad a los presos y las presas político(a)s.
Fin a Carabineros de Chile y a todas las policías del mundo.
Existe un organismo “público” que nos vigila y nos somete de forma física en aras de un sistema basado en el imperio de la ley: la policía, la que tiene características comunes entre todos los países, por lo que la llamaremos policía mundial.
La policía mundial es un organismo que no solo no nos protege, sino que nos vigila y está al servicio del sistema judicial, es decir, la institución a cargo de que las leyes se cumplan en la sociedad, con el resultado que cualquier cosa que esté fuera del marco de la ley, queda expuesto al abuso policial. Carabineros de Chile es un ejemplo claro de esto, su ideología es ser un perro salvaje de la ley, y bien digo perro, porque en lugar de usar la razón, usa su instinto animal sometido a un adiestramiento físico y moral.
En primer lugar, la policía mundial existe con un fin claro: la moralización que posee la ley en la sociedad, es decir, se piensa que lo que está fuera de la ley está mal y, por lo tanto, que debe ser castigado. Pero, aquello que es legal conviene sólo a algunos. Quienes no tienen más opción que conformarse con acceder a una calidad de vida mediocre que la ley y la sociedad les asigna, deben soportar la condena de mantenerse en penumbras, lo cual resulta totalmente injusto. La policía pretende garantizar que esto sea así, reprimiendo cualquier intento de manifestación en contra de la ley y del Estado, pues la policía está al servicio del Derecho, que para el Estado es la única razón justa. De esta forma, el accionar de la policía no es más que ideología y adoctrinamiento, haciéndole pensar al individuo, que es miembro de la policía, que su accionar es justo y que proviene de una sola causa: “hacer justicia”. Así, se olvida de cómo viola los derechos humanos y se degrada a si mismo, ejerciendo su migaja de poder, tal como a un peón de ajedrez, validando que el fin justifica los medios.
Carabineros de Chile son los guardianes de la ley y del Estado de Derecho en la nación llamada Chile. Fueron creados para reemplazar lo que eran antaño las policías municipales de cada territorio, en cada región. El dictador Carlos Ibáñez del Campo, fue el militar que unificó dichas policías regionales y creó Carabineros de Chile, no sólo para centralizar el poder policial, sino también para militarizar la institución (militarización que cada año evoluciona de forma más violenta y cruenta). En pocas palabras, este dictador, al crear este organismo “público”, no hizo más que entregarle la monopolización de la violencia al Estado para someter al laicado, a la parte más baja de la burocracia y de la burguesía, al pueblo. Todo, en razón de la causa divina de la ley, vigilando y castigando, carabineros mantiene a las personas subyugadas al Estado de Derecho, a través de una falsa promesa de protección. Esto se puede comprobar a través de la historia: al igual que el ejército de Chile, Carabineros ha sido de las instituciones más usureras, violentas e injustas de la historia de todo el siglo XX. Masacres, robos de sumas millonarias y violaciones de los derechos humanos, son algunas de las acciones cometidas por este organismo “publico” en favor de la justicia y la ley.
Como anarquistas planteamos el fin de Carabineros de Chile y de todas las policías del mundo, debido a que su accionar no protege a las personas, sino que las vigila y abusa. Su falsa protección no va más allá de lo que la ley del poderoso les permite, por lo que no razonan, sino que siguen su instinto, manteniendo al policía en un adoctrinamiento degradante y corrupto. La abolición de Carabineros de Chile, en este caso, no sólo sería una causa de justicia para presos y presas político(a)s, sino que también significaría el término de una institución que busca adoctrinar a sus funcionarios presionándolos con violencia por una causa que está lejana a algún tipo de ética fraternal. Por otro lado, se quiere terminar con el absurdo argumento que plantea que la policía garantiza el control y disminución de la delincuencia, pues eso no es así. Inclusive, se podría llegar a plantear que la delincuencia es consecuencia de la ley que crea lo ilegal al mismo tiempo. Como anarquistas tenemos muy claro que la justicia es algo que tarda en llegar, en el mejor de los casos y que ni el Estado ni la policía nos garantizan su arribo, pues los tribunales tienen una mirada benevolente a los que cometen abusos en el ejercicio de sus funciones. Son meros excesos y no delitos.
Porque ejercer el poder corrompe y someterse al poder degrada, pedimos el fin de Carabineros de Chile y de todas las policías del mundo.
Que viva la anarquía: Amor, Solidaridad y Fraternidad. Libertad a los presos y las presas político(a)s.